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::: La vida es cambio

Autora: Genara Bermejo Ver autor

Sin publicar (2005)

 

La vida es cambio

Era una tarde de primavera , si saber como, llegué a un nuevo domicilio, oí decir que solo era un periodo de prueba.

No podía imaginar que eso pudiera suceder, pero así son las cosas de esta  perra vida.

Cuando menos te lo esperas surge de repente y lo tienes que aceptar. Pensando en lo positivo, con  la esperanza de caer bien, de intentar ser bueno, que me quieran... y así empieza mi aventura, por cierto muy dura para hasta entonces mi dueña y para mí.

A medida que se fue acercando la noche todo era tan extraño, la casa, mi rincón, mis nuevos dueños. Pronto llegó la hora de que se subieran al coche y  se despidieran hasta el día siguiente.

Yo quedé entonces solo.

Bueno, solo... en fin, no tan solo, tenía una miniatura de compañero que no hacía otra cosa que chillar y lamentarse debido a su corta edad y al miedo, que también a mi me contagiaba. Eso sí, de vez en cuando me visitaba un señor bigotudo “El Tigre del Mayoral” perteneciente a una gran manada, eran tantos que yo no fui capaz de hacer el menor gesto que pudiera alterar el orden, poco a poco todos se fueron acomodando alrededor de mi cesto, y yo, chitón, calladito, haciendo cábalas sobre como sería mi primera noche en este aposento,  rodeado de gatos, al aire libre, sin luz ni televisión, sin volver a escuchar las chorradas de “crónicas marcianas”, creo que echaré de menos la sintonía del móvil, aunque a veces me fastidiara o el ruido de cacharros que a menudo me despertaban.

Aquí todo es diferente, natural, de vez en cuando se escucha el canto de los pájaros, el zumbido del vaivén de los pinos ¡ que me dan cada susto cuando se cae una piña...! menos mal que me dijeron que las piñas no matan a nadie y me quedé mas tranquilo.

Esa noche creí morir de  miedo, nadie puede imaginar las cosas que pasaron por mi cabeza.

Me preguntaba si volvería a subir en un coche o si tendría la oportunidad de volver a la ciudad para ver a mis amigos “los pijos”,  bueno ...yo también lo soy, pero me tendré que volver un baturro sencillo.

Seguro que si me porto bien, nunca más me pondrán el collar ni me atarán  la correa para salir a dar una vuelta ¡martirio de paseo! coches por todas partes y sin poder ligar con ninguna señorita , que las había, pero en la misma situación, presas de la cadenita, sin comerse una rosca.

Poco a poco me estoy acostumbrando a esta vida, cometiendo algunos errores que casi me cuestan la vida. Un día jugando con mi pelota, en un despiste, se me cayó a la piscina, no pensé en el peligro y me tiré a cogerla ¡que susto! Pensé que no salía nunca del agua, gracias a la ayuda de mi nuevo dueño, que me echó una mano, si no, me hubiera pasado lo que al pequeño Chuski, nadie pudo salvarle y murió ahogado.

Estoy contento, mi vida no tiene nada que ver con la de antes, me he hecho un campesino, vivo en libertad, sin horarios para hacer “mis cosas”, nadie me peina ni me corta las uñas pero no preocuparse, lo hago yo solito y estoy cada vez más guapo.

Tanto, que como soy libre, me estoy enamorando. Te lo cuento en secreto, es de una vecina chulísima, pequeñita, color canela, me tiene loco. Nos conocimos una noche que me sentía solo y se me escaparon algunos lamentos. Ella vino a consolarme y me dió un poco de compañía. Yo muy agradecido la acompañé a su cortijo, el de al lado, allí también conocí a otras jovencitas con las que me lo paso bomba, no se por cual decidirme, porque la de color canela me gusta pero es que la blanca con manchas negras, me quita el sueño...¡uf, me estoy desmadrando! Tanto, que cuando vienen mis dueños a verme, nunca estoy y no paran de buscarme, hasta que por fin aparezco moviendo la cola y con cara de alegría.

Mi situación me está empezando a preocupar, creo que me estoy portando mal por culpa de los amores que nunca tuve en la ciudad por falta de libertad.

Pude tener mucho señorío, mucha finura, pero casi me jubilo y... “nada de nada”. Esto es otra cosa, ahora tengo la esperanza, aunque con “el arroz medio pasado”, de tener descendencia, como regalo para mis nuevos dueños que son muy buenos.

Tuve mucha suerte, me tratan muy bien, con mucho cariño, también los invitados que vienen a visitarles y yo como no tengo un pelo de tonto, me porto lo mejor que puedo, me dejo acariciar por los niños, jugueteo con ellos. En ocasiones algún atrevido me tira del rabo y aunque no me hace ninguna gracia, me aguanto para quedar bien.

No imaginas cuantas cosas podría contar, pero mejor otro día, ya te diré como  siguen mis planes y si por fin doy el paso del bodorrio.

En caso que me decida ya te pondré un mensaje por “correo electrónico” que en eso estamos al día.

Por cierto creo que no me he presentado, me llamo Cherry y vine de la ciudad al campo para iniciar ¡Una nueva vida, en libertad!

PD. Para mi antigua dueña:

Quiero que sepas que estoy muy bien, tú ten mucho cuidado con los extraños porque ahora yo no estoy para defenderte y estate tranquila, siempre intento quedar bien con todos. Creo que los tengo muy contentos.