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::: La nube

Autor: Carlos Daucousse Sánchez Ver autor

Publicado: Un torrente gota a gota (2005) Ver obra

 

La nube

Era una nube pequeña, muy pequeña. Poco más que un aliento de niño en invierno. Casi transparente era. Su tenue blancor apenas se distinguía en el inmenso cielo, y eso la entristecía.

– Quiero ser grande y fuerte para pasear por llanuras, montes y montañas oscureciendo su esplendor. Cuando sea mayor, apagaré la sombra de las encinas en las dehesas; las mieses perderán su brillo cuando yo llegue; los charcos dejarán de ser espejos resplandecientes en mi presencia. ¡Quiero vencer al sol!

Poco a poco la nubecilla fue dejando la niñez y la alegría embargaba su cuerpo cada vez más blanco, compacto y rollizo.

– ¡Qué felicidad, ya se ve mi sombra por donde paso! ¡Hola vecina, parece que vamos en la misma dirección! ¿Quieres unirte a mí?

Y siguió creciendo, y siguieron uniéndosele otras nubes. No cabía en sí de gozo. ¡Le iba ganando terreno al sol!

Una tarde, mientras viajaba pesadamente, su alegría comenzó a nublarse:

– Comienzo a encontrarme mal, no sé que me pasa. Siento desazón en mi cuerpo, noto algo así como chispazos y oigo extraños tambores en mis entrañas, y además, me estoy poniendo muy oscura.

La nube miró hacia abajo y se preguntó alarmada:

– ¿Qué ocurre, por qué corren las personas, porqué huyen las aves, por qué se esconden los animales en sus madrigueras?

Cuando comprendió que ella era la causa, la otrora pequeña nube, en lágrimas se deshizo.