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::: Entre los dedos

Autor: Esperanza Núñez Ver autor

Sin publicar (200..)

 

Entre los dedos

Nombre: Catalina García Martín.

Edad: 89 años.

Lugar de nacimiento: Madrid.

Fecha de nacimiento: 1 de abril de 1916

Fecha de ingreso: 1 de abril de 1986.

El doctor Sánchez miraba la ficha de Catalina recordando la vida de esta mujer, a la cual a lo largo de los años había cogido un cariño especial.

Cuando ingresó en el manicomio (perdón siquiatrico que es lo políticamente correcto), aun conservaba rastro de una gran belleza.

El pelo, en algún tiempo rubio ahora estaba plateado por completo, en su cara había arrugas de profundo dolor, sus ojos azules como el mar, tenían una gran tristeza que casi se palpaba, su boca casi perfecta se arrugaba en un rictus de gran amargura, y sus manos siempre enguantadas con unas manoplas que no se quitaba nunca, hasta hacia muy poco tiempo.

En la primera conversación que tubo con ella el doctor Sánchez supo que era una persona muy especial a la que la vida había zarandeado y pisoteado a lo largo de su vida.

Casada durante la guerra civil, su matrimonio duró poco, a su marido lo mataron en el frente, dejándola con un bebe entre los brazos de tres meses.

Luchó por su hijo y esto la hizo no perder la razón por aquellos años. Su hijo la mantuvo en pie, la hizo vivir solamente para ese hijo que crecio y se convirtió en un hombre que adoraba a su madre. La mala suerte o el destino o lo que sea, le llevó ha hacerse guardia civil y al País Vasco. Allí una bala le mato, mientras Catalina gritaba pidiendo una ambulancia.

Catalina no pudo mas, el corazón se le partió y la llevó a la locura y a Santa Eulalia. El estado se hizo cargo de su tratamiento, y ella no había vuelto a salir de allí jamas. Sánchez había tenido muchas conversaciones con ella, quería hacerla entrar en razón, pero no pudo, y decidió darla un cariño que él tampoco tenia a quien dar.

-Catalina ¿Cómo murió su marido? Le preguntaba una y otra vez.

-Le mataron.

-¿Y quien le mato?

-Los otros, le mataron los otros.

-¿y quienes son los otros?

-Los del otro lado.

Jamás la oyó echar la culpa a nadie y Sánchez nunca supo que lado era el otro. Catalina lloraba y explicaba la muerte de Manuel, su marido.

-Le trajeron al hospital, yo estaba allí, quise coger su alma, devolvérsela, que no se escapara pero se me escapaba, se me iba entre los dedos.

-Catalina ¿Qué le paso a su hijo?

-Le mataron doctor, unos hombres de otro planeta, le mataron yo les vi., tenían odio, ningún ser humano puede odiar tanto. Le miraron, echaron chispas sus manos y le salio mucha sangre, yo quise atraparla, recogerla, devolvérsela pero se me escapó, me resbalaba por los dedos y no pude devolvérsela. Ya no me volverá a pasar, por eso tengo mis manoplas.

En los últimos meses Catalina estaba muy contenta, incluso se había quitado sus manoplas, y hablaba con alguien sin parar. Cuando se le preguntaba, respondía,”hablo con mi mariposa”. Y parecía que así era, siempre había mariposas a su alrededor, lo que no era raro porque en los jardines de Santa
Eulalia había muchas.

Por eso, cuando vieron que Catalina no salía aquel día de sus habitaciones a todos les extraño y acudieron a ver que le había ocurrido. Encontraron a Catalina llorando inconsolable.

-Doctor se murió.

-¿Quién se murió?

-Mi mariposa.

-Catalina, solo era una mariposa, pronto en el jardín tendrás otra.

-No doctor, ella se murió, Titania se murió, mi hada se quedo demasiado tiempo conmigo y se le acabó su polvo mágico. Ella no quería que yo acabara de deshojar la margarita y su polvo brillante se quedó en mis manos. Titania se me fue entre los dedos, como siempre.

Catalina lloraba sin descanso y Sánchez salio de la habitación, llamó a la enfermera para ponerla un calmante. Cuando volvieron no podían creer lo que veían. Catalina había cerrado sus ojos para siempre, en su pelo alguien había deshojado una margarita, y entre sus manos una mariposa blanca sin brillo en las alas. El brillo se le había quedado a Catalina entre los dedos.