La asociación Cultural Cálamus Envíanos tus comentarios
 
Inicio > Escritos > En la cocina pimentón, ...

::: En la cocina pimentón, en la ventana maquilón

Autor: Margarita González Martín Ver autor

Publicado: Palabras con Pimiento (2005) Ver obra y Palabras con Pimiento (2008) Ver obra

 

En la cocina pimentón, en la ventana maquilón

¿Que qué quiere decir “en la ventana maquilón”? Presta atención: Maquilón era el saco o costal de lona, color crudo, con listas azul pizarra, que se utilizaba en La Vera para transportar los pimientos a los secaderos y posteriormente al molino.

En homenaje al pimiento y su entorno, opté por decorar las ventanas de los comedores con maquilón.

Si me paro a pensar, me sorprendo al comprobar que todo evolucionó de forma natural, de la infancia a la madurez con esfuerzo y lucidez.

Desde pequeña pasaba grandes temporadas con mi abuela en el campo, al norte de Extremadura. Nuestro lugar favorito de juegos, tanto para mí como para los demás niños, eran dos centenarios eucaliptos que habitaban frente a la casa. Nos entreteníamos haciendo casitas entre las abultadas raíces de éstos, y ensimismados por el juego, fue transcurriendo gran parte de nuestra infancia. La capacidad de inventiva era asombrosa a la hora de fabricar los cacharritos para la cocina y simular comidas. Cuántas veces molería yo con una pequeña piedra redondeada sobre una grande, trozos de tejas, resultando de este esfuerzo el reflejo del cotizado pimentón de La Vera.

Con esos juegos y otros de la época disfruté mi infancia.

En la adolescencia, progresivamente, cambié los hábitos de ocio por el fogón y los pucheros de verdad. Manejaba con soltura los espetos, bajo el ojo observador y protector de mi abuela, a la cual sorprendía mi habilidad con dichos utensilios.

Ella fue mi MAESTRA en el arte de la cocina. A su lado, cada día vivía una aventura culinaria; viajábamos con la imaginación por la cocina de diferentes países: lo picante de la India, los chuletones de Argentina, las pastas italianas, etc. y coronando todo, la cocina mediterránea, la nuestra, la española. Como esponja empapaba mi mente con sus recetas y consejos.

Mi abuela solía decir que las especias se usaran lo imprescindible, pero que nunca se añoraran. Me comparaba la comida con la mujer, que debía ser lo más auténtica posible. De hecho, las especias son el aderezo que utilizamos para mayor deleite del gusto, vista y olfato; así como en la mujer, los tacones, peinado y perfume. En la cocina, la especia reina es el pimentón, en la mujer la discreción.

De joven, mi primer trabajo fue fregar platos en un hotel. Era la única manera posible de estar cerca de una gran cocina y conocer los entresijos que conlleva. No tardaron en descubrir en mí el arte y soltura de cocinar, y pasé a ser primer ayudante de cocinero.

Sin buscarlo, mi prestigio creció como los viejos eucaliptos. Entonces sí realicé esos viajes a otros países, y disfruté, saboreé y aprendí otros guisos y costumbres de la buena mesa.

Regresé a España con las alforjas cargadas de conocimiento gastronómico, experiencias e ilusiones. Fue el momento de crear mi primer restaurante, y para ello elegí Cáceres. Le siguieron Madrid, Valencia, Barcelona, Bilbao, Granada, Sevilla, etc. Posteriormente, di el salto a París, Roma, Berlín, Nueva York…

Ya sabes, hoy día en el mundo conocen el pimentón por la cadena de restaurantes EL MAQUILÓN.