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::: El reflejo

Autor: Mario Manduca Gómez Ver autor

Publicado: Un torrente gota a gota (2005) Ver obra

 

  El reflejo

Amanece o eso creo, aquí la luz no es natural, a veces apuesto a imaginar si es de día o de noche ahí fuera, pero nunca sé si gano o pierdo, que estupidez ¿a quién le importa?. Esta mañana me encuentro más animado, tengo una pequeña compañera en mi reducido dúplex subvencionado, me limito a observarla sin entablar ningún tipo de comunicación, y es que he olvidado como hacerlo; el pequeño arácnido teje y teje una tupida tela sin preocuparse por su entorno, cómo le envidio.

Hoy al levantarme decidí terminar con mi poblada barba de años, y dando un paso de apenas medio metro me encaminé hacia el espejo, si hombre, ese artefacto tan poco útil que cuelga de un retorcido gancho mil veces escrutado por mis intrigantes caseros. En mi situación su utilidad me parece fútil y no es eso lo en realidad me preocupa, sino el hecho de no poder reconocer a la persona que se asoma frente a mí, pues durante años ha estado colgado del revés, para ni siquiera imaginar que pueda ser yo, ese ridículo ser humano que parece perseguirme a cada paso por este inmundo habitáculo donde llevo viviendo desde hace seis años, quizás por que sé que aquí no hay nadie excepto yo ¿o eso creo?. A veces lo dudo pues escucho voces de mi pasado recitando letanías indescifrables que no acierto a comprender, y luego el más profundo silencio, el más cruel silencio, la nada. Pero hoy ya todo eso no importa, hoy por fin me voy, hoy se acabará todo esto, ¡que feliz soy!, por fin el reflejo que parecía perseguirme volverá a ser parte de mí, no me habéis vencido, volveré a ser una persona, para siempre.....

Nota de Prensa:
“Hoy a las siete y treinta de la mañana, John O´Really, el asesino de Atlanta, ha sido ajusticiado en presencia de las familias de las treinta y nueve victimas de sus crímenes, las cuales se sintieron reconfortadas, aunque no totalmente pues en todo momento, O´Really esbozaba una amplia sonrisa que parecía no borrarse ni siquiera cuando la inyección letal le fue administrada, parecía, parecía como si por fin hubiese encontrado su reflejo.”