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::: Canción de Navidad

Autor: Esperanza Núñez Ver autor

Sin publicar (200..)

 

Canción de Navidad

Hoy es 24 de diciembre. 11 de la mañana. Pronto sonará el teléfono y yo diré lo mismo que cada 24 de diciembre. Prefiero pasarlo solo. Estas cosas a mí….Siempre tengo que decidir pasarlo con mi hermana o con mi novia, y yo decido pasarlo en el restaurante de enfrente.

¿El timbre de la puerta?, que raro,  a estas horas, ahora que salía a dar mi paseo matutino. Abro y entra mi hermana como una tromba. Ya estoy aquí y no cierres que viene más gente. Mi sobrino pequeño se encarama en mis brazos con alegría, el mayor me da la mano. Es un adolescente de quince años, alto y desgarbado; para lo del beso es mayor y yo lo respeto.

Suena el timbre y en la puerta se presentan mis futuras. Mis futuras son mi futura esposa, mi futura suegra, una viuda de buen ver, y mi futura cuñada; otra adolescente, la cual la hace tilín a mi sobrino.

Al ver mi cara de asombro se ríen y me dicen que si Mahoma no va a la montaña, la montaña viene a Mahoma. La cocina se convierte en un momento en un amasijo de bolsas que van desenvolviendo rápidamente mientras hablan sin parar. Pregunto por mi cuñado y me dicen que esta aparcando el coche. 

Todo esto me sobrepasa y las dejo solas. Los niños juegan a mi play mientras mi sobrino mira a mi cuñada con ojos de cordero degollado y mi cuñada le sonríe y le mira con carita de enamorada.

Salgo a dar mi paseo. Quiero observar todo lo que hay a mi alrededor, constatar si hoy de verdad es todo distinto.

Hay dos niños jugando en el parque, sigo su conversación casi sin querer:

-Ali tú ¿qué has pedido a los Reyes Magos?

-Yo nada porque mi padre no me deja escribir a los Reyes Católicos.

-Los reyes Católicos no, tonto, los Reyes Magos de Oriente

-Y si eran de Oriente, a lo mejor eran musulmanes.

-Claro, tú di a tu padre que venían de Oriente y a lo mejor te deja. Sino yo voy a pedir dos balones uno para ti y otro para mí.

Sonrío por la ingenuidad de los niños. Un poco mas allá veo a los padres que se miran  primero con timidez, luego se acercan:

-Déjele hombre, tan en contra va de su religión.

-Pues no, la verdad, le comprare el balón y que les escriba.

Y siguen hablando, seguramente antes no hubieran hablado nunca.
Sigo, y me encuentro a mis vecinos del 2º A y 2º B, vienen con un gran abeto, discuten cada día, pero hoy vienen bromeando.

-Hola vecino, vamos a poner el abeto en el rincón que queda entre los dos pisos, luego baje a tomar unas copas, que esta noche es noche de familia. Les contesto que bueno, que a lo mejor bajo, pero que ahora sigo paseando para irme pronto que tengo la familia en casa.-No importa, bajen todos.

Continúo fijándome en las calles llenas de luz y color, y veo a todo el mundo felicitándose las Pascuas. Creo que es hora de volver a casa.

Huelo a cordero, a marisco, a calor familiar. La estampa que veo al entrar es increíble, Todos riendo, conversando, jugando, mil cosas que no veía desde que era pequeño.

Pienso en la Navidad, en todo lo que significa, aunque solo sea un día al año, si hay tregua en la guerra habrá un muerto menos, si un terrorista se queda en su casa con su familia, habrá un vivo mas, si un día das la mano al vecino sin mirar su credo, raza o color merece la pena, si el ateo y el agnóstico te desean feliz Navidad y les das un abrazo tendrás el mundo en tus manos. Y si un día, un solo día escribimos solidaridad con mayúsculas, me alegra esperar todo el año ese día.
Miro a mi familia, mientras escucho a lo lejos las notas de noche de Paz porque alguien importante nació una noche de invierno.